Domingo 22 de Octubre de 2017

26/12/2010

Entrevistas

ENTREVISTAS

El eterno entrenador

Los grandes entrenadores son recordados por su carisma y convicción.
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Sergio Palacios, el eterno entrenador

Los grandes entrenadores son recordados por su carisma y convicción. Por la autoconfianza de transmitirles a “sus jugadores” la mística del juego y los secretos para vencer. Los estilos varían enormemente, pero lo que no cambia es la motivación. Sergio Palacios es uno de esos grandes entrenadores, por los que sus hombres dejan todo lo que tienen y lo que no, también.

Padre de muchos clubes y consejero apasionado de la ovalada, hasta límites insospechados. El ingeniero, oriundo de Salta llegó hace décadas al Jardín de la República y encontró en Huirapuca su refugio, donde descubrió su verdadera vocación: formar jugadores, llenos de virtudes deportivas y humanas. Palacios dialogó con TERCER TIEMPO NOA, con el mismo carisma que lo lleva a ser respetado y admirado, en cada lugar que pisa cuando el rugby lo convoca.

-Los años pasan. ¿Qué recuerdos vienen a su mente?

-Mis inicios a los 14 años en el club Gauchos de Salta. Donde jugué junto al Ciego Gravano en primera y fuimos campeones, con solo 17 años. Un equipo rústico, combativo y lleno de garra, con la cual vencimos al Universitario del Negro Sosa, y al Gimnasia y Tiro del Lechón Flores. Además de ganarles a Tigres y a Spaghetti, en partidos memorables.

-¿Cómo fue aquella integración al rugby?

-Los inicios fueron positivos, llenos de amigos en la adolescencia, compañerismo, donde yo tenía una fuerte obsesión del liderazgo y la organización. Era el capitán del equipo y me engargaba de todo, inclusive hablar los jugadores por teléfono. Lo mismo hice años después en Huira como entrenador, llevando las pelotas, armando el equipo. Tengo grandes recuerdos de aquellos años.

-Hablar de Huirapuca, es mencionar a Tucumán. ¿Cómo llega a Concepción?

-Primero me voy Tucumán capital a estudiar ingeniería. Juego un año en Lince y por razones de estudio dejo de jugar. Termino cuarto año de ingeniería y me caso, para luego radicarme en Concepción en el año 72. Tres años más tarde, conjuntamente con Carlos Van Gelderen, Alberto Fernández, Humberto Soulé y otros amigos, aprovechamos la estadia en el SIC de Carlos González Chiappe y con él como entrenador, arrancamos con el primer equipo de Huirapuca.

-¿Qué jugadores aparecen en esa época?

-El Tano Faccioli, Johnny Farias, Chivo Vildoza, Cachiro, El Tigre Montoya, Juan Manuel Saracho y muchos más. Ahí juego un tiempo, era una segunda división y como nos quedamos si entrenador, tomo la posta del equipo desde el 77 hasta 1998 en primera y hasta 2008 en juveniles, siendo técnico continuamente.

-¿Cuáles son sus logros como entrenador en todos los equipos que dirigió?

-En el 88 conseguimos con Huira el título de la ronda consuelo. Luego en 1996 ascendemos a primera de forma invicta. También fuimos campeones de Primera con Universidad de Catamarca en el torneo que disputan frente a los clubes locales y riojanos. Y en el 2004 con Huira M15 obtenemos el seven de Tala de Córdoba. Hoy esos chicos están jugando en la primera de Huira.

-¿Quienes fueron sus principales referentes como entrenadores?

-Sin dudas que Heraclio Acosta y Carlos González Chiappe. E indirectamente Daniel “Huevo” Horcade, que estuvo en Huira en los 90. El trabajaba en la Caja y yo en Alpargatas y nos gastábamos los teléfonos. En esa época yo dirigía la primera del club y él me asesoraba.

-¿Cuáles son las características de los entrenadores que lo acompañaron en Huira?

-Me acompañaron el Tano Faccioli, un fanático del maul. El Chivo Vildoza, un loco del scrum y Pichuco Varela un enamorado del trabajo con el grupo humano. Ellos estuvieron mucho tiempo en mi staff técnico.

-¿A qué juegan sus equipos?

-Me gusta el rugby integral, de muchas fases. La buena reposición defensiva y buen control, con la utilización de toda la cancha, con pelota siempre viva. Un scrum poderoso, ya que en Tucumán eso te condiciona mucho. Y un line con buena obtención y variantes.

-¿Cómo fue conducir un equipo que después dio jugadores a Los Naranjas y Los Pumas?

-Fácil (se ríe). Mi trabajo pasaba por mantenerlos motivados, manejar el grupo y que no falten a entrenamiento. Darles un orden mínimo táctico, por que eran tan buenos que podían jugar sin entrenador. Eran un grupo tremendamente ganador, desde la cabeza, hasta lo técnico.

Defina estos jugadores en pocas palabras.

-Hugo Dande

-Un responsable de su propio desperdicio. Podría haber sido Puma en forma continua por 10 años. Eso me lo dijeron el Tano Loffreda y José Luis Imhoff. Dande es un monstruo del rugby que no aprovechó toda su naturaleza.

-Osvaldo Faccioli.

-El primer gran embajador de Huirapuca, cuando éramos un equipito mediocre. Participe activo de la era dorada del rugby tucumano. Un segunda línea tremendo.

-Tristán Molinuevo.

-La magia, la destreza y la lectura del juego. Nos hizo ganar partidos el solo. No fue Puma por que tuvo mala suerte. Según mi óptica, el mejor jugador de Huirapuca de todos los tiempos.

-Leandro Molinuevo.

-Un gran medio scrum, líder y caudillo de forwards. Un jugador muy vivo para saber por donde y como atacar.

-Santiago Rocchia.

-El jugador con más proyección del rugby tucumano. Ya se lo dije a él, empezará a ser Puma de 15 en el 2011. Tiene todo para llegar, por sobre todo una gran dedicación. Santiago es una gran persona.

-Gaetano Faccioli. -Un jugadorazo. A medida de que madure, pasará de ser promesa, a un jugador hecho y dará mucho que hablar. Habilidoso y fuerte.

-Nombre a su gusto los 15 Naranjas de todos los tiempos.

-Ricardo Hortas, Ricardo Le Fort y el Tumba Molina; Faccioli y Roberto De Luca; Pablo Garretón, Gabriel Palou y el Pescao Ricci; Merlo y Sauze; Gabriel Terán, José Núñez Piossek, Santiago Mesón, Fabián Landa y Juan Buscetto.

-¿Qué significa Huirapuca en su vida?

-(hace un pausa) Es el vehículo que me permite desarrollar la tremenda pasión que tengo por este deporte. Es mi casa, mis amigos y mi familia. Hoy no podría vivir sin Huirapuca. Mi club es el rugby y el rugby es lo máximo (se emociona).

-¿Sigue ligado técnicamente a su club?

-Este año a pedido de Caco Molinuevo fui analista de video de la primera. Y espero que haya servido de algo. Tengo una relación estrecha con los entrenadores y siempre debatimos temas para mejorar. Aparte no me pierdo ningún partido del club. Además les hice un par de entrenamientos a mis amigos de Aguará de Aguilares, cuando puedo los voy a ver jugar y charlamos sobre temas específicos el juego.

-¿Cómo se definiría usted?

-Soy un tipo que ama tanto el rugby que su dedicación muchas veces terminó perjudicando necesidades familiares. Como decía Don Pedro Yacachury: El rugby no es un vicio, ni una enfermedad, por que eso se cura. El rugby me dio las mayores alegrías y las mayores tristezas.

Por Patricio Guzmán

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