Miércoles 23 de Agosto de 2017

30/06/2017

Regionales

EL ZORRO MÁS SABE POR ZORRO

“Marvin”, un aguilarense que sigue empujando su pasión

Patricio Guzmán realizó una entretenida nota a "Marvin" Rearte, jugador de Aguará Guazú, que con 49 años, sigue con su pasión por la ovalada.
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"Marvin" con la camiseta de Aguará Guazú./Foto: Patricio Guzmán

El hombre en cuestión peina canas y su kilaje tiene tres dígitos por su condición de pilar y por su vida junto al arte culinario. Su nombre el Rodolfo Miguel Rearte, pero en el mundo del rugby y en su barrio lo conocen por “Marvin”. Su hablar es gracioso por rápido, como por humorístico. Siempre tiene chiste en flor de labios y caso nunca está de mal humor. En la actualidad es uno de los jugadores de más larga edad que juega en el combativo rugby del Desarrollo. En TERCER TIEMPO NOA dialogamos con un hombre que desde Aguilares sigue empujando el pack de su querido Aguará Guazú a los 49 años.

¿Cómo comienza tu romance con el rugby?

"A los 16 años llegué a Aguilares Sport Club de la mano del “Gallo” Pintos. Luego el club desapareció. En el Sport Club integré una dura primera línea junto a “Zamba” Cisterna de hooker y el “Mono” Cativa de pilar; y luego pasé a Huirapuca donde llegué de la mano de Sergio Palacios. En Huirapuca debuto en a los 19 años en primera división contra Tarcos de visitante. Fue durísimo por que el pack rojo era uno de los mejores de Tucumán".

Jugaste en varios clubes, hoy estás en un consolidado Aguará Guazú en tu cuidad…

"Si, y soy muy feliz. En todos los clubes donde jugué y donde fui hice amigos. El rugby me dio muchas satisfacciones, viví y vivo cada partido como si fuera en el último. Disfruto a full jugar y entrar a la cancha con chicos que conozco desde niños. Aguilares hoy puede consolidar un club gracias al esfuerzo de muchos y debemos seguir consolidando en Aguará la linda posibilidad de tener un espacio para practicar este deporte incomparable".

¿Qué sentís hoy al entrar a la cancha casi tres décadas después de aquel debut?

"Me siento un privilegiado. Creo que soy uno de los jugadores más veteranos que está jugando en primera y eso me da una enorme alegría. El rugby me ordenó en el trabajo, me dio muchos amigos y me ayudó en momentos duros de mi vida donde aparecen los malos momentos y el carácter debe aparecer. En el rugby conocí muchas personas generosas, pude viajar a Miami de gira con Huirapuca y conocí las manos extendidas de muchas personas desinteresadas.

Te invito a recordar el primea línea más duro que enfrenteaste…

"Te digo dos. Julio Coria de Natación y el “Gordo” Ricardo Le Fort de Tucumán Rugby. Muy duros. Costaba enfrentarlos".

“Marvin” es una de las personalidades del “Mundo Aguilarense” más conocidas. Se puede decir que casi todo el pueblo de la “Cuidad de las Avenidas” conoce al fortachón que hace varias décadas prepara en su bar los mejores platos de la tradicional gastronomía tucumana. Rearte comenzó de abajo, tuvo un carro ambulante donde vendía panchos a los desvelados del desaparecido Camelot Disco, y fue comerciante de frutas y verduras en varias ferias del sur de la provincia. Un laburante todo terreno.

¿Qué personas te ayudaron en tus comienzos para llegar al rugby y no irte más?

"Muchos, quizás me olvide de algunos, pero no puedo dejar de nombrar a Sergio Palacios, Juan Carlos Molina Santilli, “Zeta” Miranda”, “Superman” Azubel, el “Tano” Faccioli, Jorge Chapedi, Ramón “Chiquito” Aignasse y muchos más que me extendieron las manos en momentos duros de mi vida donde no tenía movilidad para ir a jugar".

¿Qué mensaje les darías a loa nuevas generaciones que llegan el rugby o aun no encontraron su deporte?

"Qué sepan que el rugby es más que un deporte, es un estilo de vida. Te cuento algo, los chicos de mi club me preguntan siempre porque sigo jugando y siempre les digo lo mismo, el rugby me hace muy feliz".

La ronda de su equipo lo flaquea luego de la entrevista y ante de la foto. La arenga llega antes de enfrentar a su clásico rival, La Querencia. El pilar entrará en el segundo tiempo para empujar un pack de pasiones ovaladas. Justo allí en su ciudad, donde el rugby lo conoce y lo respeta. Justo allí, donde como él dice: “En Aguará jugando al rugby soy feliz”.

 

Por Patricio Guzmán


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