Jueves 19 de Octubre de 2017

12/12/2016

Regionales

TRIBUTO

El Adiós a Pepe Terán

Falleció uno de los grandes de nuestro rugby. Un homenaje y despedida. / Por José María Posse Posse
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RECUERDO. Pepe Terán, uno de los grandes próceres del rugby tucumano.

Por José Maria Posse Posse

La primera vez que escuché hablar de rugby, la conversación se refería a una hazaña de Pepe Terán. Aquel wing de antología, dueño de un tackle fulminante, de un arrojo Kamikase Y de una velocidad asombrosa para un jugador de casi 80 kg.

Asimismo poseía una inteligencia sutil para ver el juego a los efectos de lastimar el ingoal contrario. Cuando el resultado era desfavorable a su equipo, a puro coraje (dando a veces un par de gritos precisos) sabía influir en el ánimo de sus compañeros, resultado de lo cual, en varias ocasiones logró dar vuelta partidos considerados como perdidos. Llegó a jugar hasta los 49 años, incluso con su hijo mayor José Agustín.

Pepe, al decir de sus contemporáneos, tenía: “temperamento, velocidad, tackle, pasión y fortaleza, tanto física como espiritual”. Por todo ello fue uno de los más grandes jugadores en la historia de su Tucumán Rugby.

Pepe comenzó en el rugby bastante grande en realidad: tenía 18 años cuando lo invitaron a jugar un partido para Cardenales. Como a Tucumán Rugby, que era el equipo oponente, le faltaba un jugador, rápidamente Terán pasó a vestir la verdinegra, la cual nunca más se sacaría. Fue compañero de Jimy Lord, del negro Farías, de “Yita” Nougues, de Pinky Novillo y de su amigo y pariente, el recordado Alejandro Frías Silva. Llegó incluso a jugar con Isaias Nougués padre. Por entonces brillaban en el rugby argentino wings de la talla de Osvaldo Bernacchi, Caffarone y Luis Dorado.

Lo que pocos saben es que Pepe jugó al fútbol en All Boys en 1ª división, hasta que se decidió finalmente por el rugby.

Hijo de aquel intelectual de primer orden, como lo fue el Dr. Sisto Terán, quién no comprendía del todo el afán de su quinto vástago en ir a golpearse en ese juego brusco que comenzaba a tomar importancia en la juventud tucumana.

Sus amigos sabían esto, por lo tanto, entraron en pánico cuando en uno de los primeros partidos, Pepe se quebró la clavícula. Lo llevaron al Dr. Pasquini, quién lo enyesó y lo acompañaron a su casa. Pero ninguno de sus compañeros se animaba a enfrentarse al Dr. Terán, un hombre serio en verdad. Entonces Santiago Avila Gallo, tomó coraje y se ofreció de voluntario para hablar con él y dar las explicaciones del caso. Llegaron a la puerta de calle de los Terán Nougués, tocó decididamente el timbre, apoyó a Pepe en la puerta y salió corriendo disparado como si le persiguiera el mismo demonio…de alguna manera Pepe convenció a sus padres de que no era la cosa para tanto y siguió jugando al Rugby.

Junto a Raúl Frías Silva fueron pioneros del rugby en Salta, cuando ambos estuvieron más de un año destinados al servicio militar en la vecina provincia. Allí animaron a un grupo de amigos salteños en los comienzos del rugby.

Pepe Terán integró un seleccionado nacional que jugó en Paraná en 1954. Allí estaban jugadores de la talla de Erman, Giles y Genoud. Vestían una camiseta con los colores argentinos y el emblema del Yaguareté…curiosamente su nombre no es mencionado en ninguna historia o estadísticas del equipo nacional, sin duda una omisión que debería subsanarse. Con ello Pepe se convertiría en el primer Puma tucumano (aunque por entonces los seleccionados no eran conocidos con ese nombre) y de Tucumán Rugby.

Estuvo catorce años en el seleccionado tucumano y casi 35 en el nivel de primera división. Salió cinco veces campeón con la primera de Tucumán Rugby, y siguió jugando casado y con la responsabilidad de seis hijos. Luego tuvo seis vástagos más, quienes le dieron una Legión de nietos. Con su mujer, la querida Tessy Frías Silva fueron los anfitriones perfectos de la hostería de Villa Nougués. Allí, además de degustar de una excelente comida y de disfrutar la belleza del lugar, si uno tenía suerte, podía escuchar de boca de esta verdadera leyenda de nuestro deporte, historias personales y de personajes que en sus relatos cobraban vida.

De sus ojos brotaba la luz de un hombre cabal, con esa humildad natural y don de gentes de los verdaderos grandes. Asimismo su fructífera vida estuvo tachonada de anécdotas: Como cuando le tocó interpretar de extra como sacerdote en una película de Palito Ortega y Carlos Monzón en la capilla de Villa Nougués. Al verlo con los ornamentos sagrados su mujer le gritaba indignada: ¡sacrilego!...

Otra vez, en medio de la guerra contra la guerrilla, un gélido día de junio aterrizó un helicóptero del Ejército en Villa Nougués. Del mismo bajaron los generales Vila y Bussi, quienes raudamente se dirigieron a Pepe para solicitarle los recibiera a almorzar, todo esto en medio de un despliegue de vehículos y tropas que hacía pensar que la Villa había sido tomada por asalto: escena surrealista si las hay.

Sus recuerdos del club lo llevaban a rememorar épocas en donde los vestuarios (para todo menester) eran los cañaverales circundantes a la cancha número uno; todo estaba bien hasta que llegaba la zafra y dejaba aquel resguardo pelado. A veces los jugadores hacían de albañiles y jardineros, por entonces todo estaba por hacerse. A veces antes de los partidos, los muchachos se divertían viendo las carreras cuadreras que se corrían en la diagonal del tren, pegada a Tucumán Rugby.

No había como aquellos terceros tiempos con los amigos del club y los jugadores contrarios. En esos momentos sagrados no existían motivos de enojo, todo aquello era amistad y camaradería. Pepe era el alma mater de aquellas reuniones en donde brillaba su chispa de hombre jovial y mundano.

La gente que iba a una cancha de rugby alentaba desde la tribuna, pero no se escuchaban exabruptos ni se gritaba improperios, los muchachos sentían el rugby desde una motivación plenamente amateur y se pensaba en función del equipo. Por entonces no cabían las especulaciones extradeportivas que han comenzado a desvirtuar nuestro deporte.

Para él el mejor jugador de Tucumán Rugby de su época fue Rolfi Montini, estando un pequeño escalón más abajo el negro Farías.

Cacho Valdez, quién lo sufrió de adversario y a veces de compañero lo recuerda: “Sus hazañas fueron largamente repetidas, incluso por él... Hoy ronronea como un “mishi capao”, hasta que le sale el indio y las comienza a recrear con estudiada timidez y gracejo sin par; tanto sean las deportivas como las que padeció la dulce Tessy, matrona-madre, víctima predilecta de sus aptitudes exageradas de cura frustrado

Alguno de tantos, soportamos estoicamente los exabruptos de su bocaza cuando no le pasábamos con rapidez la pelota. A los más sensibles, les dolía; nada más que al momento que la calentura desbordaba. De la misma manera que, a renglón seguido, llámese 3er. tiempo, eran los más agasajados con sus bromas y sus abrazos pletóricos de ternura.”

Estuvo en el grupo fundador de los Old Virgins, una suerte de seleccionado tucumano de veteranos de Rugby, que prestigia nuestro deporte a nivel nacional e internacional.De esas épocas también se recuerda anécdotas jugosas.

Ya mayor, Pepe se aficionó al golf: hasta no hace mucho tiempo era muy común verlo en horas tempranas la cancha del Jockey Club. En medio de tanto verde, sus ojos a veces se perdían en otras dimensiones y los recuerdos antaño escenificaban aquellas épicas batallas junto a los amigos de siempre.

Pepe encontró en la paz de la montaña un oasis de calor familiar. Allí me recibió un día otoñal en donde las hojas de los árboles pincelaban escenas de tiempos idos, de sueños juveniles y de postreras realizaciones.

El artículo anterior es parte de una serie de misceláneas que escribí hace años para la página web de Tucumán Rugby. Hoy despido al querido Pepe, con la seguridad de un reencuentro para hablar de esas tantas cosas, que sabía relatar como nadie. La Hostería de Villa Nougués nunca volverá ser la misma sin su presencia. Se te va a extrañar Pepe...pero vivirás en la memoria de generaciones...


FICHA COMO JUGADOR:

Nombre: José Agustín Terán Nougués

Fecha de nacimiento: 27 de Febrero de 1928

Lugar de Nacimiento: San Miguel de Tucumán

En su época de Jugador: Peso: oscilaba entre los 77 y 79 Kg. Altura: 1,76.

Posición: Wing - Full Back

Inicios en el Rugby: En Tucumán Rugby junto a Yita Nougues, Keko Frias, Alejandro Frias Silva, Basilio Carrasco, etc.

Debut: a los 18 años en cancha de Natación y Gimnasia

Seleccionados: 14 años en el Seleccionado Tucumano. Integró también un Seleccionado Nacional que jugó en Paraná.

Títulos con Tucumán Rugby: 5 títulos con la verdinegra

Su partido más recordado: Contra Cardenales, donde jugaba Martínez Pastur, Reginato, López Aragón y Diambra.

Jugador que más admiró: “Robot” Campo, un excelente wing de Natación y Gimnasia quién tenía una potencia física inigualable.

Otros deportes: Fútbol en All Boys, donde jugó en 1ª división. Tenis en Villa nougués y Golf, una pasión que lo atrapó hasta hace unos pocos años.

Lo que más destaca del Rugby: “Es un deporte ideal para enseñar a la juventud el sentido de la unidad, de respeto y de amistad” En su época el tercer tiempo se vivía de manera distinta. En los vestuarios eran ya un solo equipo que accidentalmente habían competido con camisetas diferentes, pero aquello era todo camaradería, no había lugar para enojos.


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