Sábado 24 de Junio de 2017

06/01/2017

Regionales

DESPEDIDA

Se fue el Beto Antoni, uno de los próceres de nuestro rugby

El ex jugador de Lince y el Seleccionado de Tucumán, falleció ayer en Aguilares.
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ENTRE DOS PASIONES. Lince y el rugby, los grandes amores del Beto Antoni, uno de los grandes del deporte de la ovalada, que partió a seguir jugando junto a viejos amigos. Foto: Tomás Gray

Tomás Gray
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"Saludos a todos en Lince, en especial a los que están llegando a las últimas como yo. Mi recuerdo a muchos de los que ya no están, y solo espero que cuando me toque vayan a mi velorio y me lleven fernet. Muchas Gracias por todo". Con esa frase, y ese saludo especial, registrado en el libro "Una pasión felina", los 70 años de Lince, el Beto Antoni saludaba en agosto pasado a los "grises" por su nuevo aniversario. "Solo espero que vayan a mi velorio y me lleven fernet". Así, con un poco de humor, Antoni anticipaba que su final estaba cerca, y esperaba que su despedida sea como un tercer tiempo.

Norberto Antoni, uno de los grandes próceres que tuvo el rugby de Tucumán, falleció ayer, tras combatir una larga enfermedad, y fue sepultado en el cementerio de Aguilares, donde residía desde hace muchísimos años.

Antoni fue un gran representante y referente de Lince, donde jugó entre 1954 y 1970, y del seleccionado de Tucumán, al que representó entre 1964 y 1970. Entre sus grandes partidos se encuentra el que Tucumán enfrentó a los Gacelas sudafricanos, en 1966.

También fue entrenador de la primera de Lawn Tennis y colaboró en la fundación del club Aguará, en Aguilares.

Impuso su sello y estilo, tanto en la cancha, como fuera de ella, con un humor particular, siendo una fuente inagitable de anécdotas. 

Cuando tenía 15 años el Beto Antoni jugaba al fútbol en la sexta de división de Argentinos del Norte, cuando en 1954 el Petiso Mario Varela lo lleva a jugar al rugby a Lince, junto a Naro Alonso.

Con la camiseta de los "grises" comenzó a jugar en la cuarta, en un equuipo donde también estaban los Nuñez Campero, los Navarro, Ciancaglini, Rivadeneira, entre otros. "Comienzo a jugar de hooker. Ahí estaban Casterán y Zampella, que murieron al poco tiempo. Comenzamos a jugar e íbamos mal en la tabla. En la primera jugaban Marcelo Acosta, Bertini, Vallejo, Germano, los García (la Loca, Ricardo y Tito). Luego el equipo se fue renovando y mezclándose con los que estaban en primera y los que veníamos de esa cuarta. Yo había llegado en el 54 con 15 años y en el 57 ya estaba en esa primera, donde también estaban Naro Alonso, el Negro Heraclio Acosta que había llegado de Justicialistas, Guasera, un medio scrum que había llegado desde Mar del Plata". Así contaba Beto sobre su llegada a Lince, en el libro "Una pasión felina".

"Yo era wing, fullback o wing forward, pero cuando se golpeaba un pilar hasta me ponían de pilar. Porque era un wing de 80 kilos, mientras que los otros tenían 65 o 70 kilos, o sea que podía reemplazar a cualquiera y por eso jugué en casi todos los puestos. En los únicos que no jugué fueron en las posiciones de inteligencia, medio scrum y apertura. Los demás jugué en todos. En defensa yo era muy bueno, no me pasaba nadie, pero en el ataque me perdía, no estaba para eso, me gustaba mas defender. Por entonces teníamos una buena cuarta, que salimos subcampeones en los años 57 y 58, y no salimos campeones porque Cardenales nos escondió la pelota en un partido en Tucumán Rugby. Ahí fue cuando Bellomío nos escondió la pelota en las cañas. En ese equipo de Cardenales jugaban Alzabé, el Chueco Ponce, el Chango Escandar, Nucci, Hugo Gray, un wing velocísimo, entre otros. En esa época casi ningún club tenía cancha. Y casi todos jugábamos en la cancha del Departameto de Educación Fisica. Cuando jugaba en la cuarta division, en un partido con Universitario, donde jugaban Juan Carlos Ghiringhelli, Lozano, el Jetón Centurión, Falú, era un equipo que jugaba muy bien, tan es así que Universitario fue el único que le ganó al CASI en Tucuman. Uni tenía muy buen equipo y una gran reserva, ya que tenía Cuarta A y Cuarta B, al igual que Natación, mientras que los otros equipos no pasaba eso, y en Lince en esa época no se fomentaba mucho las inferiores, cuando Lince comenzó a fomentar las inferiores se creció muchísimo". De esta manera Beto Antoni se definió como jugador y evocó sus primeros años en Lince. 

En el libro Antoni también recordó el subcampeonato de Lince en 1964, habló de los equipos rivales elogiando a sus pares de Universitario, Cardenales y Tucumán Rugby; nos contó del partido que jugó contra los sudafricanos, con lindas anécdotas incluídas, fiel a su estilo. No dejó de recordar los viajes realizaos entre 1959 y 1961 a Chaco y a Santiago, obviamente, adornando siempre la historia con jugosas anécdotas con lujos de detalles. Así era Beto. El hablaba y daba gusto escucharlo. No se olvidó tampoco de hablar de viejos compañeros, como Naro Alonso, Heraclio Acosta y el Negro Alberto Nieva, entre tantos otros.

Jugó en el selecionado desde 1964 hasta 1970, despidiéndose en la gira que el equipo de la URT realizó a Chile. "Ese año ya había dejado de jugar y fue Lisandro Carrizo el que me invita a sumarme al viaje porque no podía viajar Julio Paz", evocaba Beto en la larga charla mantenida entre historias y anécdotas. 

"Lince era un club de amigos. Lince tenía una ventaja, los jugadores de la cuarta y de la primera estábamos en la zona de la Balcarce y Córdoba, o nos reuníamos en lo de Marcelo Acosta, en la 25 de Mayo, y tratábamos de hacer fiestas e invitarnos entre nosotros, o nos reuníamos en el Hogar Feliz. Eramos muy unidos. Eramos un grupo de amigos, aunque había diferencia de edades. Eramos jugadores y amigos. Siempre había alguna diferencia en los puestos, si el medio era Varela o Lucho Navarro, quien juega o no dependía del entrenador, pero éramos todos parejos y amigos. Y además había mucho respeto y no había egoísmo", recordaba con nostalgia las viejas épcas.

Pero una de las grandes características de Beto era de hacerse amigos en todos los clubes. Para él no existían las distinciones de las camisetas o clubes. Eso lo dejaba solo para la cancha. Fuera de ella le gustaba salir y compartir momentos con los amigos de los otros clubes. Y aspi fue hasta sus últimos días.

El mismo lo cuenta así: "Me gustaba juntarme con gente de los otros clubes. Con los mismos rivales se reunían en la casa de la empanada, en la Laprida y yo me iba muchas veces a reunirme con ellos. Era muy amigo de Ghiringhelli, hice un viaje con Universitario y con Tucumán Rugby. Eramos más amigos, salvo los odios propios de las viboras y los chuchetas, pero éramos muy amigos.

Así era Beto Antoni. Un rugbista de pura cepa. Un gran jugador, pero mucho más una excelente persona. Tan amiguero y rugbista, que además de jugar en Lince fue entrenador de la primera de Lawn Tennis y fundador de Aguará, en Aguilares.

También era conocido como el "Loco", por su forma de ser, extrovertida y siempre de buen humor. Siempre contagiando a los demás. Así fue y así será recordado. Como un amigo de todos.

Chau Beto. Muchas gracias por las largas charlas y las historias y anécdotas. El rugby agradecido. 



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