Jueves 19 de Octubre de 2017

08/08/2017

Regionales

HEREDEROS

El legado lincero

Conrado Fanlo y Nicolás Cerrutti son compañeros en un equipo de Lince, como tiempo atrás lo fueron sus padres Gustavo y Manuel
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EL PASO DEL TIEMPO. Gustavo Fanlo y Manuel Cerrutti junto a sus hijos Nicolás y Conrado, en dos etapas de sus vidas, siempre con la camiseta de Lince.

Patricio Guzmán

Redactor de Tercer Tiempo Noa

Cuando la sangre corre en su máxima expresión rugbística y tiene el mismo ADN, seguramente la posta es tomada por las siguientes generaciones. Así Conrado Fanlo y Nicolás Cerrutti, jugadores de M-17, recogieron en guante de sus padres Gustavo y Manuel, para seguir sus huellas en Lince. TERCER TIEMPO NOA les cuenta una historia en dos fotos. Un ayer y un hoy. Un legado.

Conrado Fanlo toma la palabra 

“Juego de tercera línea, ya sea de ala o de octavo. Aunque todos creen que por mi apellido soy pilar o hooker, como papá. Mi hermano Lautaro se encargará de jugar en la misma posición que mi viejo, yo trato de seguir sus pasos, pero desde otra posición en el campo” – comienza hablando el jugador que pronto cumplirá 17 años este mes.

- Encima jugás con Nicolás Cerrutti, hijo de Manuel, un íntimo amigo de tu papá…

- (se ríe) Con Nico nos conocemos desde la panza de nuestras madres. Manuel es todo un personaje, fue mi entrenador desde infantiles y me hace reír muchísimo con sus bromas. El gordo es tremendo. Nico es igual de chistoso, un es como un hermano para mí. Tenemos mucho en común, el amor por el club, como pensamos, y creo que Nico siente lo mismo. Hemos compartido vacaciones, triunfos, derrotas y nos conocemos mucho. Ojalá que siempre seamos amigos como nuestros padres lo son.

Nicolás Cerrutti mete la segunda

“Es un orgullo seguir los caminos de mi padre. Se qué dio todo por su club, en el seleccionado y en cada equipo que integró. Fue, es y será mi ejemplo a seguir dentro y fuera de la cancha porque es muy querido y admirado por su forma de ser”- confiesa en el pilar que nació en Italia cuando su padre Manuel jugaba en el Parma por el año 2000. 

- Jugar con Conrado es especial, ¿no?

- Demasiado. Nos conocemos desde los cuatro años. Nuestros padres son como hermanos y son personas muy queridas en nuestro club. Es difícil llevar apellidos tan importantes en el rugby de Tucumán. Conrado es como mi hermano, tiene una gran capacidad de entenderme y aparte es un tercera línea con enormes condiciones técnicas. Tiene la garra de su padre.

- Debe ser difícil llevar ese apellido, ¿no?

- Fácil no es. En cada momento que nombro mi apellido hay una anécdota de mi padre de parte de la persona que me pregunta si soy hijo de Manuel. Mi viejo integró junto a Manuel y el Negro Prado, una de las primeras líneas más picantes del club y de Tucumán. Ojalá pueda seguir sus pasos.

Palabras paternales

El orgullo de papá Gustavo

“Es muy difícil no emocionarme al ver a mi hijo jugando un deporte que me hace y me hizo muy feliz. Me siento pleno y orgullo de poder guiarlo en el rugby. Verlo que encontró su lugar en Lince donde tanto compartí con Manuel Cerrutti y muchos más, me llena de felicidad. Encima está jugando en una división donde juegan muchos ex compañeros de duras batallas, como Martín Ygel y Goyo Peralta, entre otros” se confiesa Gustavo Fanlo.

Manuel manda un mensaje y se emociona

“Antes que nada espero que Nico apruebe las dos previas que tiene, porque estoy cansado de hacerle pata ancha con el rugby. Ahora está en la maestra particular estudiando porque si no aprueba sabe que se le viene la noche” – comienza hablando aquel duro delantero de Lince.

- ¿Cómo es Nicolás?

- Un perro verde ¿Te contestó la nota? Avisame si no lo hizo, porque al toque le tiro toda la presión encima (risas)

- Sigue tus pasos, ¿eso te emociona?

- Mucho. Mi papá, Vidal Cerrutti jugaba al rugby y nos hizo apasionados de este deporte. Nico me siguió en el rugby, pero no en el canto folclórico que también nos inculcó Vidal. El otro día me dejó en claro que no le gusta el folclore, se fue a ver al indio Solari, pero antes se llevó nueve materias y aprobó siete para pasar de curso arañando.

- ¿No le tenía fe de que pase de curso?

- Me sorprendió. Se puso las pilas. Es que yo le prometí darle lo que quisiera. Aprobó y se fue a verlo al Indio Solari. Cuando me pidió eso casi me muero. Como mi palabra es un contrato, lo mandé.

- Encima fue en un recital donde hubo una tragedia…

- No sabes cómo me insultaron en mi casa porque lo mandé. Cuando llegó sano y salvo le pregunté en qué parte estaba. Me dijo que haciendo pogo, en medio del kilombo. Casi me muero de vuelta. Nico es especial para mí, aparte de ser mi hijo es mi amigo y defiende los colores del club que amo y que nos une. Sabe que puede contar conmigo y que le deseo lo mejor.


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