Martes 24 de Noviembre de 2020

15/11/2020

Nacionales e Internacionales

OPINIÓN

El valor de vencer a los AllBlacks

Patricio Guzmán

Redactor de Tercer Tiempo Noa

Aunque el espíritu del rugby argentino provenga del amateurismo puro y sean pocos los años de vida profesional de Los Pumas, es importante remarcarlo ya que los All Blacks son netamente profesionales. Por consiguiente debe ser analizado como tal. Aún en las adversidades que se presentan por estos tiempos con pandemia que censura y lo peor, se lleva vidas.

En ese plus, de ser un equipo que por mística y por historia todo le cuesta, Los Pumas van formando una mística de supervivencia, superación y evoluciónpropia, que justamente nació en 1997 cuando los mismísimos All Blacks le “perdonaron la vida” y no quisieron hacerles 100 puntos. Allí nació el punto de quiebre de un equipo que hoy goza de un salto de calidad en sus preparaciones y no improvisa.

El histórico triunfo ante los amos del rugby no debe ser justamente eso, un triunfo. Debería ser un trampolín para no repetir errores pasados que nada tienen que ver con la calidad innegable del jugador argentino. Errores que marcan situaciones dirigenciales y técnicas, propias de la poca experiencia en materia logística. Con un Agustín Pichot en su momento como estandarte en la mesa chica del rugby mundial, y todo lo conseguido desde su “seducción” y capacidad de gestión, la posta debe ser tomada por la UAR toda para que no tambalee más la posibilidad del rodaje constante y el crecimiento propiamente dicho. Es tarea de la cúpula misma mantener los privilegios conseguidos.

El valor de haber vencido por fin a los invencibles, no desde ser nunca un festejo de admiración permanente. Se debe ir por el próximo, que no justamente significa volverles a ganar; si a consolidar un patrón general que comienza en las bases del rugby argentino, sigue en la tarea dirigencial de los clubes que nutren y culmina en el juego.

Los Pumas hoy están en un sitial de privilegio. A la floja tarea de Mario Ledesma como coach principal en el último mundial, se le sumó la llegada de Marcelo Loffreda y de Michael Chieika. Todo un lujo para seguir ofreciendo evolución y no caer en modismos que trajeron más enojos que adeptos.

Material deportivo hay. Espiritual por historia, también. Solo depende de no relajarse y creer que ya está todo conseguido. La epopeya ante los de negro debe durar en su festejo 24 horas. Mañana se debe ir por el próximo partido. Así se construye un equipo que hace varios años dejó de jugar a defender y a perder dignamente, para pasar a ganar y ser protagonista.

 


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