Jueves 22 de Agosto de 2019

12/08/2019

Los Pumas y Jaguares

COLOR

Desde el Martearena

Pasó una nueva fecha del Rugby Championship y desde la Linda, Salta no podemos obviar esos pequeños detalles que te adornan el evento albiceleste.

Butaca llena

El estadio Padre Ernesto Martearena estuvo a un 75% de su capacidad total ( tiene albergue para 32.000 personas y en esta ocasión la cifra fue de 22.190 espectadores). Pero para el ojo humano se podía apreciar un estadio completo, descartando esos primeros escalones de las tribunas donde la visión es casi nula para la gente.


Oír el himno

Con la música de la orquesta sinfónica Martín Miguel de Guemes, que minutos antes que ingresaran los equipos se dieron una vuelta a la cancha deleitando a los espectadores, pusieron el ritmo para que Rocio Riera interprete el himno sudafricano (cantando sus dos versiones) y también Juan Fuentes, e integrante de los Huayra, propino el rugido de Los Pumas como toda previa al encuentro.


Aliento pedido

Con el resultado ya demasiado desfavorable, la gente no tenia ese animo de levantarse a alentar al elenco nacional. Recorrían los 18 minutos cuando los sonidistas del estadio empezaron a poner arengas grabadas para que el hincha se sume a cantar. Pero el pedido fue mas obviado que oído.


Desde el Jardín de la República

Tucumán estuvo presente para el encuentro, pese al fixture nacional que dio inicio al torneo del interior, algunos equipos se dieron el gusto de traer a sus juveniles para ver a Los Pumas como lo fueron Liceo, Lawn Tennis, Jockey de Tucumán, Huirapuca entre otros que se escabullaron para entrar al estadio.


A puro baile

Como todo show deportivo el entretiempo es tiempo para el deguste del espectador. Promoviendo lo cultural/local el césped del Martearena se floreo de la grata coreografía de las escuelas de danzas de la provincia llenando de color y alegría el campo de juego.


No aguantaron

Ya con el resultado de mas floreado y sin muchas chances de alguna remontada la gente no aguantó mas y faltando alrededor de 10 para el final empezó el descenso de las tribunas y poco a poco el estadio s fue desagotando


El silencio es caro

Una costumbre que sigue costando aprender el todas las canchas del país. El respeto a no silbar al pateador. Parece que es algo que mas y mas nos está contagiando al espectador desde chicos a grandes no importa cuantos carteles se pongan para evitarlo esto se seguirá haciendo ¿Algún día se escuchara el silencio de un partido?


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