Lunes 23 de Julio de 2018

03/04/2018

Regionales

RUGBY FEMENINO

El diamante de Aguilares

La primera Puma de la ciudad quiere volver a destacarse en Hong Kong

Como Alicia en el País de las Maravillas, Florencia Moreno encontró en la pelota ovalada el conejo con chaqueta y reloj que la llevaría hacia una dimensión desconocida y apasionante. La curiosidad fue la llave, pero fueron su talento y su perseverancia los que la llevaron a convertirse en la primera Puma de su club, Aguará Guazú; y de su ciudad, Aguilares.

Como tantas otras chicas, “Flor” se convirtió en rugbista por contagio, al observar al equipo femenino de Aguará en pleno entrenamiento. Aficionada al deporte, había probado con otras disciplinas, como el básquet y el handball, pero sólo cuando experimentó la adrenalina de correr con el óvalo atenazado, esquivando tackles, sintió que había encontrado su segunda casa. Corría el año 2012.

“Me encantó desde el primer día. De a poquito le fui tomando la mano y nunca dejé de entrenarme. En ese momento todavía iba al colegio, pero por muchas cosas que tuviera que hacer, siempre me acomodaba para no faltar a los entrenamientos. Y siempre digo que se pueden hacer las dos cosas bien, siempre que uno sepa organizarse”, sostiene Florencia. Ella misma es el mejor ejemplo de ello: mientras se abría camino hacia el seleccionado argentino, completó el profesorado de Educación Física. Pero apenas tuvo tiempo de celebrar, ya que el fin de semana pasado debía subirse a un avión para sumarse a la concentración nacional con Las Pumas en Buenos Aires, y este viernes a otro, con rumbo a Hong Kong. Un lugar desconocido para la mayoría, pero no para ella.

Sin señal

La historia de Florencia y el seleccionado no comenzó en Tucumán ni en Buenos Aires, sino en Paraná, y con la camiseta “naranja”. Si bien ya había tenido una convocatoria previa en 2015, fue durante el Seven de la República, a fines de 2016, que el sueño comenzó a tomar contornos más definidos. A sus oídos llegó el rumor de que habían estado observándola, y que su nombre se barajaba para una futura convocatoria.

Lo que no imaginaba “Flor” es que el llamado la encontraría en un lugar sin la más mínima rayita de señal telefónica. “Estaba de vacaciones en un lugar de Catamarca hacía como una semana, desconectada de todo. En un momento tomo señal de algún lado y me empiezan a entrar montones de llamadas perdidas y mensajes. Entre ellos había uno en el que me avisaban que tenía una concentración ¡al día siguiente! Mi mamá no podía ubicarme y ya estaba a punto de ir a buscarme. Finalmente fui y ahí comenzó esta nueva etapa”, relata la aguilarense, que tuvo todo muy claro desde el principio: “siempre fui con la idea de hacer lo que yo sabía y divertirme, principalmente. No quería hacerme la cabeza. Mi pensamiento era si quedo bien, y si no, me queda una gran experiencia”.

Quedó. Y mientras la mayoría de las chicas se reciben de Pumas en el torneo “Valentín Martínez”, en Uruguay, ella tuvo su bautismo de fuego en el Seven Invitational de Hong Kong. Allí donde se tomaría una de sus fotos más preciadas: vestida como Puma, pero sosteniendo la camiseta de su querido Aguará Guazú, en la otra punta del mundo.

Sacrificios

Generalmente, lo que captan las fotos es el resultado de lo que no se ve: el sacrificio del día a día. En el caso de Florencia, ser Puma le implica tener que levantarse a las 5.45 tres veces a la semana para viajar hacia la capital y entrenarse en el Pladar, en Los Tarcos. La vuelta representa casi dos horas en colectivo, y a ello se le suman los entrenamientos con su club.

“Al principio sí lo sentía como un gran sacrificio, pero hoy ya ni lo pienso. Lo tengo como incorporado: sé que ciertos días debo acostarme más temprano porque tengo que entrenarme al día siguiente. No digo que sea fácil tampoco: muchas veces dejé de ir a cumpleaños o a reuniones con amigos porque debía madrugar al día siguiente”, comparte “Flor”, que de todos modos, siempre se da tiempo para disfrutar de sus hobbies: salir a pasar el día afuera o quedarse en su casa a maratonear con series policiales o de fenómenos paranormales en Netflix.

Nuevos desafíos

Florencia volvió a cruzar las puertas del aeropuerto Chek Lap Kok junto a otras dos tucumanas: la alberdiana Mayra Aguilar (La Querencia) y Agostina Campos Ruiz (Cardenales), a quien le toca el rol de debutante. “Nos hicimos muy amigas las tres, pasamos mucho tiempo juntas. Me puse muy feliz por Agostina, porque ella el año pasado también estuvo convocada para venir, pero no pudo a causa de una fractura. Me pidieron a mí que le avisara, y cuando me respondió que se había quebrado, pensé que era de la emoción. Y no, se había quebrado en serio en una práctica con su club. Por suerte, ahora puede tener su revancha”, elogia “Flor”, que también va en busca de la suya.

“El año pasado no entendía nada. Sólo sabía que tenía que viajar y dejar lo mejor de mí. Mis expectativas eran sólo de poder jugar unos minutos. Sabía que no serían muchos, y lo aceptaba. Sólo me importaba que me vieran, que vieran que tenía ganas. Este año mi objetivo ya pasa por otro lado: vine a sumar, a aportarle cosas al equipo, y para eso aspiro a pasar más tiempo dentro de la cancha”.

Fuente: LaGaceta.com
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