Sábado 20 de Julio de 2024

12/07/2023

Nacionales e Internacionales

Reflexión

Un All Black también se equivoca

Luego del partido ante Los Pumas, el capitán de Los All Blacks pateó a un joven invasor y pidió disculpas.
Patricio Guzmán

Redactor de Tercer Tiempo Noa

La historia merece ser contada luego de los sucedido en Mendoza al finalizar el partido entra Los Pumas y los All Blacks por la primera fecha del Rugby Championship. La misma tiene como protagonistas a Same Cane, capitán de Los All Blacks y a un joven que invadió el campo de juego en busca del saludo de algún jugador, mientras lo corría un personal de seguridad.

Merece ser contada, por que el video donde se divisa la patada que Cane le propina al joven argentino mientras este corre y lo hace caer, es más que un golpe, una caída y un repudio general plagado de insultos que bajaron desde la tribuna. Es un golpe a la idolatría que muchos profesamos por un equipo que más allá de jugar el mejor rugby del planeta para muchos, también se equivoca fuera del juego y muestra sus miserias humanas.

Con Cane saliendo a pedir disculpas en forma inmediata, bajo una expresión de vergüenza, de mea culpa y quedando a disposición de la ZANZAAR, que revisará el caso, es menester dejar en evidencia un error que si le pasa a un neozelandés, al que erradamente creemos superior e idealizamos, le puede suceder al cualquiera.

Más allá del triunfo inapelable de los hombres de negro ante nuestros Pumas, la reacción de Cane es llamativa, sorprende y dejó boquiabierto a la gran mayoría, que se pregunta: ¿Con qué necesidad lo hizo? Solo el sabe que lo impulsó a tener esa reacción delante del público y de sus propios compañeros.

Para tomar un ejemplo y mostrar la otra cara de la moneda, es necesario remontarse a la final del Mundial 2015, cuando los All Blacks vencieron a sus vecinos de Australia un 31 de Octubre de ese año y levantaron su tercera copa mundialista. Las fotos y los videos de esa noche muestran cuando un joven llamado Charlie Lines saltó al terreno de juego mientras los neozelandeses daban la vuelta olímpica, y un miembro de seguridad le detuvo la carrera derribándole, pero el All Black Sonny Bill Williams, que caminaba saludando a su gente, le pidió que le dejara acercarse y, no solo eso, sino que le regaló su medalla de campeón ante la alegría y perplejidad del niño. El propio jugador describía así cómo había sucedido todo: “Yo estaba dando la vuelta de honor con mis compañeros y vi que un niño venía agotado y fue atrapado por un miembro de seguridad, que lo abordó. Me dio lástima, tomé al niño y lo llevé con su madre. Traté de hacer la noche más memorable para él. Mejor que la medalla cuelgue de su cuello que del mío”, dijo un generoso Sonny Bill Williams.

Semanas después, la organización le repondría la medalla a Sonny Bill y Charlie pasaría a ser el invasor que fue premiado justamente por animarse a realizar lo que no está permitido.

El interrogante es saber qué hubiera pasado si el agresor hubiera sido un jugador argentino, que suelo maorí hubiera osado en patear a un invasor neozelandés. Por suerte eso no pasó. Lo que sí pasó, es que Cane no recibirá alguna sanción, más allá de las correspondientes disculpas que ya hizo en forma pública y vía video llamada con el joven que pateó. La ZANZAAR lo declaró absuelto de toda culpa.


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