Sábado 20 de Julio de 2024

09/07/2023

Los Pumas y Jaguares

Opinión

Perder, sangrar, soñar y aprender

Una mirada sobre la inapelable derrota de Los Pumas en Mendoza ante los All Blacks por 41 a 12.
Patricio Guzmán

Redactor de Tercer Tiempo Noa

Es imposible ganar defendiendo casi todo un partido. Al mismo tiempo, es inimaginable no perder sin la posesión del cuero, más allá de la entrega individual desmedida hasta el pitazo final, en cuerpo y alma, si divisamos la foto final de Mateo Carreras con el rostro bañado de sangre, para ser, por lejos, el mejor jugador del flojo equipo argentino ante los poderosos All Blacks.

Es imposible ganar si no hay sustento defensivo en la primera línea del bloque que pretende decir: “Por aquí no vas a pasar”; pero no lo logra. Menos, si la lentitud en el reposicionamiento deja huecos, que claramente son aprovechados por un equipo que no te perdona ni un descuido, menos cuando te ve previsible y te somete ante el menor parpadeo.

Hoy los All Blacks dieron una clase magistral de rugby en la tierra del buen vino. Tuvieron en sus quince hombres un patrón lleno de supremacías desde el minuto uno. El equipo negro nunca reguló el partido, aún cuando le sobró un tiempo y pudo esquivar poner el lomo. Por lo contrario, mandó el pelotón de delanteros a golpear, a ser contundentes y por sobre todo, a someter sin piedad, en una muestra total del respeto por la mística que profesan, más allá del resultado parcial.

Semanas atrás, ante el medio oficial que tiene siempre las primicias del plantel nacional, el head-coach Michael Cheika afirmó que va por la obtención del campeonato del mundo y es válido desde el deseo. Pero para obtener tal lauro, hay mucho por corregir desde el juego la funcionalidad grupal e individual y desde los jugadores puestos en cancha. Ahí la lógica y la realidad no sabe de ensueños, ni pasiones y si de realidades, de análisis profesional. Por sobre todo, de estadísticas que mandan.

Los Pumas tienen con qué. Les falta el cómo. Les falta la regularidad general. Tienen el fuego. Pero con esa llamarada no les alcanza para convencer a la gente que lee los dichos de su entrenador principal. Su público sueña con los ojos abiertos por llegar a una final y levantar la copa. Nunca vive de dichos, más si adelante hay equipos como los All Blacks y observa que sus Pumas quieren, pero su rival es el que puede.

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