Sábado 06 de Junio de 2020

04/04/2020

Regionales

ENTREVISTA

El "Toro" Herrera le dijo adiós al rugby

Patricio Guzmán

Redactor de Tercer Tiempo Noa

“Todo concluye al fin, nada puede escapar, todo tiene un final, todo termina” – evoca la canción de Ricardo Soulé que inmortalizada por Vox Dei en el rock nuestro. Un final  en la humanidad ovalada de Francisco “Toro” Herrera un adiós forzado. El delantero de Huirapuca le dijo adiós al rugby hace unas horas debido a un problema de salud. Lo comunicó por redes sociales y los mensajes no dejaron de llegarle.

El rugby de Tucumán y “Huira", por sobre todo, no contará con un gran jugador.

El comienzo del romance

Herrera llegó al rugby de la mano de una familia emblemática del rugby sureño: “Recuerdo que a la edad de nueve años mientras mí única pasión era el fútbol y un fanático acérrimo Boca Juniors, un domingo en un asado familiar, mis padres invitaron a la familia Núñez Piossek. Ese día José María, quien ya era Puma, me trajo una camiseta de regalo y Lindor, su hermano más grande es quien jugaba en la primera de Huirpuca, me llevó esa misma tarde al club a enseñarme a dar pases y conocer el predio. Desde ese día mí madre me llevaba todos lo fines de semana a practicar en el club y a medida que pasaba el tiempo fui haciéndome de muchos amigos que hasta el día de hoy conservo y con muchos de ellos compartí el plantel superior” – recuerda.

Toro, el imparable

Francisco, como muchos rugbiers, perdió su nombre y pasó a ser “Toro" en el pseudónimo que le puso su amigo Julián Hael, quién se llevó de su pujanza en las clases de educación física que les daba el profesor Raiden.


Los primeros entrenadores y el gran debut

“Mis maestros iniciales fueron Jony Gasco, Carlos Bulacio y el  Tano Faccioli, quien era muy exigente desde lo mental. Luego tuve entrenadores como Blas Acosta, Ricardo Marta, Juan Pablo Albornoz, Pichuco Varela y el gran Sergio Palacios que me inyectó su pasión por este deporte” –rememora.

A los 17 años y con un físico privilegiado, Herrera es llamado a ponerse la camiseta que más pesa en su club, la del plantel superior: “Terminaba de jugar ante Tucumán Rugby y se me acercan Alejandro Molinuevo y el Negro Molina ¿Te ánimas a jugar el fin de semana que viene en primera? – me dicen. Un escalofrío me recorrió el cuerpo. Una adrenalina indescriptible me llevó a compartir vestuario con figuras como Hugo Dande, Leandro Molinuevo, Toro Moto Carrier, Javier Bellotto, Tristán Molinuevo y Gelatina González, entre otros.

-¿Es verdad que tu padre no quería que juegues?

- Si, mi mamá me hizo un permiso a espaldas de mi viejo que no quería saber nada con que juegue al rugby. Esa semana previa a enfrentar a Universitario fue de las mejores de vida deportiva. Entré faltando 20 minutos para el final nada más y nada menos que por Hugo Dande. Me acomodé en la tercera línea con Bellotto y Gelantina. Fui bautizado ese mismo día. Era el tipo más feliz del mundo.

Hermanos de batallas, referentes y honores

El “Toro" fue un privilegiado a la hora de jugar el rugby. Tuvo socios de buen nivel como Santiago Rocchia, Gaetano Faccioli, “Larva" Herrera, “Chucky" Faralle, el hoy puma “Tostao" Orlando, los hermanos Pedro y Juan Peluffo, como el monterizo Jesús “Sapo" Albornoz, entre otros. “De todos aprendí algo. El club me dio grandes referentes, Toro Moto Carrier, Tristán Molinuevo, Trompa Medina, los mellizos Lazcano Miranda, la Bruja Bellotto, Gelatina González, todos llenos de una entrega total. En Javier Bellotto resumo a un tipo de otro planeta para jugar" – afirma.

Entre sus honores se destacan:

Campeón Argentino 2006 en M-18, junto a la camada de Nicolás Sánchez y Lisandro Ahualli entre otros grandes jugadores.

En 2008, se consolida como titular en la primera de su club

Por 2009 y en Córdoba, se corona Campeón de Torneo Interior B al vencer al duro Tala en la agonía del partido y es llamado a vestir La Naranja Desarrollo.

En 2012, conoce lo que es dar una vuelta olímpica en el “Horacio Rearte", cuando en una tarde infernal de calor, Huirapuca vence a un Córdoba Athletic lleno de figuras y se consagra nuevamente Campeón del Torneo Interior B.

Por 2013, y bajo el mando técnico de Juan Pablo Albornoz, Javier Bellotto, Hugo Dande y José Moya, Huirapuca se consagra campeón, compartiendo honores con Cardenales en Concepción. Tres años más tarde y en el mismo escenario, grita la palabra campeón por el Interior B al vencer a Old Cristhian de Uruguay.

Herrera, pese a ser un delantero pesado, es dueño de una destreza manual importante que lo llevó a destacarse en el juego reducido de siete y ganar sevens en Pinamar, Salta y en el que organiza la Unión de Rugby de Tucumán.


Su salud, su mensaje y su adiós

-¿Cuál es el problema de salud que te aleja de las canchas definitivamente?

- Mi problema de salud se originó a mediados del 2018, fue luego de un partido ante Lawn  Tennis. Me lesioné los cuádriceps. Justo empezaban los play off y no quería perdérmelo por nada, a las dos semanas jugábamos las semifinales, y trate de llegar metiéndome corticoides y eso fue fulminante, se me formó un coágulo en la pierna que hasta el día de hoy lo sigo teniendo.

- ¿Cómo te enteraste que no podes jugar más?

La doctora que me ve es Mabel Lepera, es hematóloga y una eminencia. Luego de un tratamiento de 18 meses me comunico por videollamada que no podré volver a jugar debido a que mi propia sangre tampoco ayuda mucho. Si no tomo anticoagulantes, estoy propenso a que se formen nuevamente.


-¿Vas a seguir ligado al club?

- Si por supuesto, al margen que mentalmente estaba listo para jugar otro año, voy a tratar de sumar desde donde haga falta. Ayer justamente me habló el Presidente del club invitándome a que forme parte del staff técnico, al cual agradezco enormemente la invitación, pero creo que voy a empezar colaborando a los infantiles o juveniles.


-¿Qué mensaje te gustaría dejarle a la gente de Huirapuca?

-A los amigos de mi club primero que nada agradecerles por el apoyo y las decenas de mensajes que recibí dándome aliento, al igual que amigos de otros clubes que me brindaron su apoyo. También a muchos amigos fuera del rugby, colegas de tribunales y conocidos de Concepción. 

-Debe ser duro aceptarlo, ¿no?

Demasiado. Al margen de ir preparándome para esta noticia, jamás quise aceptarla hasta el día de ayer que me dijo la doctora, sin pelos en la lengua, que si no tomo estas medidas, la calidad de vida en unos años sería pésima.

Un agradecimiento especial

“Quiero agradecer infinitamente a mi familia, al principio dije que mi viejo se negaba a que jugara, después paso a ser el fanático numero uno. El rugby es un deporte maravilloso, te abre puertas, experiencias hermosas, viajes inolvidables, y lo más importante la amistad que forjas. Todo eso encontré en mi querido Huirapuca” – finalizó diciendo, un jugador que dio todo y que seguramente ya se extraña.



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