Lunes 29 de Noviembre de 2021

12/09/2021

Los Pumas y Jaguares

LOS PUMAS

Mario Ledesma debe dar muchas explicaciones

El entrenador argentino incursiona en un estilo de juego que poco convence. / Por Patricio Guzmán
Patricio Guzmán

Redactor de Tercer Tiempo Noa

Por Patricio Guzmán


Desde que arrancó como colaborador de su amigo Michael Cheika en 2011 cuando el Stade Francés solicitó sus servicios, Mario Ledesma fue incursionando en un estilo de juego que poco convence. Ese mismo año, llevado por el experimentado Fabián Galthié, llega nuevamente al Top 14 de Francia para ocupar un segundo lugar en el Montepellier desde la dirección técnica.

En 2015, con Cheika de la mano nuevamente, se fue como colaborador a Waraths, y meses más tarde, desde el mismo rol de colaborador y de la mano de un generoso Cheika, llegó a colaborar en el scrum de Australia campeón del mundo.

Unos Pumas con más sombras que luces

En 2017, luego de que Los Pumas llegarán dos años antes a su segunda semifinal del mundo en un mundial de rugby, Ledesma tomó las riendas de Jaguares logrando una buena campaña y mostrando que podía ser reemplazante del tucumano Daniel Hourcade, que luego de una racha negativa en Los Pumas, terminó dando un paso al costado.

Con un Gonzalo Quesada llegando a una final del Super Rugby con Jaguares ante Crusaders, como entrenador, la figura de Ledesma no perdió peso, ni banca. Al contrario, una puesta en escena de prensa lo fue catapultado exponencialmente en una vidriera donde el #SuperMario lo vendió como el salvador. Se rodeó mucho más de amigos que de experimentados en el entrenamiento y gusté o no, es errado afirmar que un ex gran jugador puede llegar a ser un gran entrenador.

Quesada, de enorme tarea en Jaguares, como entrenador (y de muchísima mayor experiencia y aceptación) por entonces, y con un gran respeto por un estilo de juego y fuego, no tuvo la posibilidad de ser el coach número uno de Los Pumas y armó sus maletas para seguir entrenando al Stade Francés. Se lo desperdició.

Ledesma tomó nuevamente el equipo luego de 15 días de la final ante Crusaders y en pleno mundial literalmente lo chocó. Fue su primer accidente. Cambió totalmente su mística, le dio un patrón de juego que hasta hoy ni se puede descifrar y lo peor: desarmó sociedades, no convocó jugadores claves, como Facundo Isa, por entonces entre los tres mejores octavos del mundo. Luego sacó al líder Agustín Crevy y lo margina hasta hoy, dándole la cinta de capitán a un por entonces inexperto Pablo Matera, que luego de un incidente de antaño, no fue bancada por Ledesma ni por la mismísima UAR y terminó envuelto en un escándalo para ser reemplazante por otro inexperto en liderazgo, el gran jugador Julián Montoya.

La llegada de Montoya a la capitanía de Los Pumas tiene un mensaje encubierto: equivale decirle a Creevy “No tienes lugar como titular en este equipo”; ya que los dos ocupan el mismo puesto.

Su histórico triunfo ante los AllBlacks en plena pandemia y con Cheika al lado, no fue más que una gota en el desierto. Un maquillaje y una bocanada de oxígeno para seguir. Sin olvidar que con todos los puntos de su principal marginado, Nicolás Sánchez, le dieron hasta ahora su única alegría.

Hoy, con una nueva derrota sin puntos marcados y con un discurso flojo, sin autocracia y con argumentos culpando a la pandemia, Ledesma sigue mostrando lo mismo que mostró en el pasado mundial: excusas, nada de mea culpa y frases armadas que no convencen, al igual que su juego.

Todo en un contexto profesional y lejos de amateurismo, la mirada de parte del periodismo hace silencio en estos momentos, otra parte mira para el costado y la menor hace los deberes: con el mismo profesionalismo comunicacional cuenta estadísticamente penas y glorias.

Hoy, justo hoy, que Los Pumas cayeron ante los All Blacks por 39 a 0, nada cambió en Ledesma. Sigue mostrando lo mismo. Pocos resultados y un juego de mal en peor.

Con Marcelo Loffreda y Daniel Hourcade, como botones de muestras en Mundiales llegando ambos a una semifinal, Ledesma debe tomar esos ejemplos. Todo lo que sea para abajo es involución, y mucho más sideportivamente no convence, ni da respuestas convincentes.



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