Jueves 05 de Diciembre de 2019

02/11/2019

Mundial Japón 2019

NUEVA ZELANDA

El futuro no es tan negro para los All Blacks

Los neozelandeses fallaron en la carrera hacia su tercer título consecutivo pero dejaron muestras de su brillante rugby a lo largo del torneo.
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Foto: Rugbyworldcup.com

Cuando a Kieran Read le preguntaron antes de las semifinales contra Inglaterra acerca de si no ganar se consideraría un fracaso para Nueva Zelanda, no rehuyó la difícil respuesta. “Por supuesto que la gente va a decir que fallamos si no ganamos”, concedió el capitán. “Lo aceptamos, esa es la naturaleza del los All Blacks y el escrutinio al que estamos sometidos. La única expectativa es la victoria”, añadió.

Sobre esa base no puede haber debate. La campaña para la defensa del título de Nueva Zelanda, adornada a pesar de todo, con episodios de rugby espectacular, solo puede calificarse como decepcionante, según los estándares del propio equipo.

Los campeones, en su búsqueda de la tercera copa consecutiva tras las de 2011 y 2015, jugaron cinco partidos en los que fueron absolutamente superiores. Vencieron a la eventualmente finalista Sudáfrica en el primer partido en Yokohama, no tuvieron oposición en Canadá ni Namibia y, tras el partido suspendido contra Italia, lograron lo que el entrenador Steve Hansen calificó como una victoria “especial” en cuartos de final ante Irlanda. En su último partido del torneo, el tercer y cuarto puesto contra Gales, volvieron a brillar.

Y, sin embargo, su torneo se definirá con un partido, la derrota contra Inglaterra. Tras 18 victorias consecutivas en Copa del Mundo desde aquella noche en Cardiff ante Francia en 2007, entraron en la semifinal como máximos favoritos. Enfrente, encontraron un inspirado equipo inglés que les superó en todas las facetas del juego.

El shock tras el destronamiento era palpable, fue la derrota más contundente que hayan sufrido en Copa del Mundo. No hubo excusas y ellos no buscaron escudarse ninguna.

Los jugadores, sorprendidos, se reagruparon y ofrecieron notables demostraciones de sus emociones, mostrándolas en público, antes de pasar lo que Hansen calificó como una “muestra de carácter” para derrotar por mucho a Gales, seis días después.

Porque en total, atacaron con más profusión que cualquier otro equipo y antes de la final del sábado anotaron más tries, 36, promedian más puntos por partido, 41, completaron más tackles, 851, y tuvieron al mejor anotador, Richie Mo’unga (54) y al hombre que más metros logró con la pelota en las manos, Beauden Barrett (460). El problema es que la palabra ‘terceros’ es casi imposible de encontrar en el diccionario All Black. No obstante, el equipo de Hansen fueron el ejemplo de su país durante las siete semanas. Alineados tras su gran entrenador, fueron humildes en la victoria y corteses en la derrota mientras cumplieron con el papel de embajadores del rugby en el excepcional torneo en Japón.

Así que sí, es el final de una era en la historia de la Copa del Mundo aunque hay presagios de que otra se aproxima. Preguntado Hansen acerca de si es posible recrear la dominación que su equipo mostró durante los pasados años en el rugby que viene, afirmó que sí y que esperaba que fueran los mismos quienes la recrearan. “Espero que sea este equipo quien lo haga”, explicó.


El entrenador

Steve Hansen dejó su trabajo aclamado por muchos como uno de los grandes entrenadores de toda la historia de Nueva Zelanda. Sin embargo, su reinvención del equipo para 2019, con su innovador empleo de dos aperturas en el campo con Beauden Barrett y Richie Mo’unga y la introducción en los wings de George Bridge y Sevu Reede, falló a la hora de romper el muro que le propuso la defensa de Inglaterra. Concedió que su decisión de alinear a Scott Barrett como ala en la semifinal, para fortalecer el pack y dar una opción más en el line, falló. En el tercer y cuarto puesto, sin embargo, su equipo regresó a las andadas ofreciendo las imágenes finales del rugby atractivo que jugó durante una década.

Jugador del torneo

Beauden Barret, con la vitola de haber sido por dos veces el mejor jugador del año, mostró con constancia sus destrezas en el espacio abierto. Jugando como fullback, sin embargo, quedó atrapado en la tela de araña que le lanzó Inglaterra. Incluso ese día aciago, corrió por más de 100 metros con la pelota. Sobre Barrett, el jugador más consistente fue Ardie Savea. El tercera línea fue el mejor de los kiwis hasta que las terceras líneas ingleses Tom Curry y Sam Underhill le frenaron en seco así como una lesión de rodilla. No solo fue formidable con la pelota en la mano y efectivo en defensa sino que, por otro lado, se convirtió en el primer jugador en portar gafas en un campo de rugby

Momento memorable fuera de la cancha

El equipo más famoso del mundo llamó la atención allá donde fue, conectando con su gran masa de aficionados de todo el país. Sus jugadores, se ganaron el corazón de aun más fanáticos, cuando comenzaron con la rutina de saludar tras los partidos a las cuatro plateas, incluyendo a su entrenador Hansen. Su mejor momento, sin embargo, fue cuando, recordando su anterior trabajo como policía en Nueva Zelanda, fue comisario por un día en un balneario en Beppu donde controló el tráfico y exploró las normas japonesas a los extranjeros.

Mejor momento en el campo

Dos, en verdad. El primer try que anotaron contra Sudáfrica fue una fabulosa muestra de rugby de ataque. Mo’unga cambió el sentido del juego con un kick cruzado que, puso en peligro a la defensa. Tras varias fases prodigiosas, la pelota acabó por encontrar al otro wing, Bridge, en el espacio para que apoyara. El segundo fue el try de TJ Perenara tras un pase escandaloso por la espalda de Brad Weber. Sir John Kirwan, que sabe algo de anotar tries en Copas Mundiales, lo calificó como el mejor del torneo.

¿Ahora, qué?

Cuando Nueva Zelanda falló en su intento de ganar la RWC 2007, la derrota les unió como un grupo capaz de forjar una dinastía sin parangón, con la consecución de dos Copas Mundiales seguidas. Bajo un nuevo entrenador todavía por elegir, los jugadores confían en que el dolor de la derrota de 2019 los vuelva a catapultar a la gloria. Aunque sea sin la vieja guardia que dijo adiós a los All Blacks con Read a la cabeza y Ben Smith y Sonny Bill Williams, el país de la gran nube blanca sigue produciendo talentos como Atu Moli, Scott y Jordie Barrett, Anton Lienert-Brown, Bridge y Reece, todos con menos de 25 años, así como Damian McKenzie listo para volver a la selección tras su lesión. En cuanto a Beauden Barrett, todavía el mejor jugador del mundo y las destrezas de Mo’unga, la apuesta por los dos conductores seguro que continúa evolucionando.

Declaraciones del torneo

“Creo que será bastante bueno. Cerveza en una mano y también en la otra. Sin presión. Siempre estaré conectado con el equipo. Es como una familia y siempre querrás que le vaya bien. No voy a hablar sobre lo que deberían ser y cómo deberían hacerlo. Si me llamas y me preguntas acerca de eso, entonces no será una muy buena conversación" – Steve Hansen, acerca de cómo será ver a los All Blacks ahora que los deja

“No me cortaré el pelo. Hay evidencia científica que muestra que me hace más rápido, creo que lo hizo Harvard”- El centro Jack Goodhue acerca de su estilismo, motivo de burla para sus compañeros pero que impresionó a la primera ministra.

Resultados

Ganó a Sudáfrica por 23-13 en Yokohama

Ganó a Canadá por 63-0 en Oita

Ganó a Namibia por 71-9 en Tokio

Ganó a Irlanda por 46-14 en Tokio

Perdió contra Inglaterra por 19-7 en Yokohama

Ganó a Gales por 40-17 en Tokio


En números

3 – Los All Blacks llegaron a Japón buscando su tercera Copa Mundial; sin embargo, se van con una victoria en el tercer y cuarto puesto

8 – Tries anotados por los hermanos Barrett -Beauden, Scott y Jordie. Son más que los que anotaron cinco selecciones en todo el torneo.

12 – El número de años que los All Blacks estuvieron invictos en RWC hasta la derrota contra Inglaterra.

71 – Los puntos que anotaron contra Namibia, la mayor de todos los equipos en un partido de la RWC 2019


Fuente: Rugbyworldcup.com


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