Martes 18 de Febrero de 2020

20/01/2020

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OPINIÓN

El deporte no asesina

Ninguna disciplina deportiva enseña a sus integrantes a matar. Dicha acción proviene de un ADN personal del individuo ¿Porque el rugby tiene que pagar por el accionar de unos maleantes?
Patricio Guzmán

Redactor de Tercer Tiempo Noa

Ningún deporte enseña a ninguno de sus integrantes la expresión de asesinar. Dicha expresión viene en un ADN personal. Es opcional. Electivo. Tiene en cualquier ámbito social, más allá de lo socioeconómico y del deporte que se practique, una posibilidad de ser un salvaje o no.

La titulación periodística de todos los veranos es la misma. Con un rugby en la mira, lo que más duele no es que sean rugbistas los involucrados. Duele la muerte en sí. La vida que se va. La violencia que perdura. Un párrafo aparte y en un segundo nivel, merece la tarea periodística a hora de contar lo sucedido. Se toma el rugby como elemento de impacto de titulado para justamente titular. Como si el rugby tuviera la culpa y no ésta casi docena de energúmenos que atacaron brutalmente a un joven usando sus puños y sus patadas.

Los salvajes no tienen nada que ver con unjuego. Ni el rugby es una procesión de “Carmelitas" descalzas. Al contrario. Como en la sociedad hay de todo. El rugby no educa . Eso es una mentira. El rugby como cualquier deporte es un complemento de una educación que viene de casa. Que tiene en los padres, tutores y encargados, la responsabilidad total de cómo un hijo representa a su familia y a sí mismo en las calles.

Los que escribimos rugby hace años sabemos que la premisa del deporte en su adrenalina es el autocontrol. El respeto a las reglas del juego que no quieren decir que sus integrantes lleven esos valores fuera del campo de juego, cuando en sus vidas cotidianas tienen la libertad de poner o no en la mesa lo aprendido desde el autocontrol mencionado.

Aquí la muerte de Fernando Báez Sosa en Villa Gesell en manos de estos imbéciles, es lo importante. El desenlace judicial de los imputados donde la presión debe ejercerse desde lo periodístico y no apuntar al rugby, como a ningún deporte que nada tiene que ver con la elección de un puñado de inadaptados que sabían bien lo que hacían.

¿Acaso si el o los matadores era del voley, del basquet, o practicaban ajedrez, la titulación era la misma? Asociar al rugby con violencia es un error vulgar. Pobre y lleno de mediocridad.

El tema de la violencia y será social. De base familiar. Donde cada uno elige más allá de sus prácticas o creencias. Lo más triste fue ver a jóvenes que de vacacionar, pasaron a ser patoteros y terminaron siendo asesinos. Que no pararon ¿Ninguno tuvo la lucidez necesaria para parar el resto?

Reitero. El que dice que el rugby educa miente. El rugby, como la vida misma, desde la fundación del mundo, tiene impresentables que ocupan lugares de privilegios, se llenan la boca hablando de espíritu de un juego, que tiene en la refrita frase “Los Valores del Rugby" uno de sus caballitos de batalla para captar adeptos. Cada uno con sus historias. Con sus virtudes y miserias.

Es hora de que los clubes del juego ovalado dejen de estar en el ojo de la tormenta de los que opinan sin saber. Que saquen sus manzanas podridas y las expongan. Que sean expulsados los que no sean parte del juego que tiene en el autocontrol, su mayor valor.

Los imbéciles de Villa Gesell no representan al rugby. Son representantes de una sociedad de la cuales todos somos partes. Representan a la elección de ser violentos.

 

Y merecen un solo lugar. Una oscura celda, por muchos años.

 


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