Lunes 17 de Diciembre de 2018

20/11/2018

Regionales

VECO VILLEGAS

"La Feliz" es Yerba Buena

Tucumán Rugby recuperó el trono del Veco Villegas al vencer en un final con suspenso a Mar del Plata Club por 25-20. Fue la séptima consagración del "Verdinegro".
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FESTEJO VERDINEGRO. Los flamantes campeones del "Veco" celebran la obtención del título con el tradicional "piletazo". FOTO: Inés Quinteros Orio

Federico Esposito
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Faltan segundos para que suene la corneta y el tablero está 20-20. Se sabe que esa pelota es la última, porque es la que puede definir el partido. Un error y chau, se termina. El ingoal está ahí, a unos cuantos metros de distancia, pero la defensa rival protege cada metro como si estuviera al borde de un peñasco, cuidándose de no cometer penal. Es imposible aguantar sentado tanto suspenso, así que todos en las tribunas se ponen de pie. En semejante escenario, resulta extremadamente difícil no pasarse de rosca y hacer una de más. Pero Tucumán Rugby aguanta, cuida la pelota como oro, sin desesperarse, y al final tanta paciencia tiene premio: demasiados marplatenses involucrados en un ruck en la punta izquierda abre un espacio en la derecha, y es por ahí donde se cuela Nicolás Macome para llegar al try del triunfo. La conversión, ancha, es una mera formalidad: el título ya es del "Verdinegro", que vuelve a ponerse a la par del SIC como máximo ganador del certamen, con siete conquistas.

Fue un gran final para la trigésimo segunda edición del Veco Villegas, el torneo M19 más importante del país, que por primera vez entró bajo la órbita de la UAR. La entidad madre del rugby argentino participó activamente en la organización, aportando recursos económicos y logística, lo que tuvo también impacto en el desarrollo del torneo.

Por caso, los ocho equipos se dividieron por primera vez en dos zonas: Campeonato y Ascenso. Además, hubo innovaciones reglamentarias tales como la obligatoriedad de hacer siete cambios en el entretiempo y la posibilidad de hacer cinco más en la segunda etapa, así como el límite de 80 minutos que cada jugador podía estar dentro del campo a lo largo del torneo. Ello impuso a los entrenadores un desafío estratégico extra: el de tener que administrar con mayor sabiduría sus recursos humanos entre sus dos partidos. "Me encantó el nuevo formato. Tenés que pensar bastante el tema de los cambios, es estrategia pura. No me gustó tanto lo de la obligatoriedad, así como el hecho de que ahora que es un torneo UAR, quizás se vuelva más competitivo y se pierda un poco ese espíritu amateur, eso de invitar clubes amigos. Por otro lado, es un torneo cada vez más importante y eso le da a ganarlo un valor aún mayor", contrapesó Martín Pfister, entrenador del equipo campeón, quien tuvo su primer "piletazo" desde que lo hiciera como jugador de Primera hace 17 años.

Macome, elegido Mejor Jugador del Torneo, aseguró que cuando le llegó esa última pelota, lo único a que atinó fue a buscar el ingoal. "No pensé en nada más, directamente me mandé. Mantuvimos la pelota con los forwards, pero sabíamos que el negocio estaba por afuera. Si la sacábamos era try, y por suerte así fue. Ellos vinieron desde muy lejos y sabíamos que iban a jugar un partido así, muy difícil", describió la figura.

"Fue una experiencia muy positiva", calificó Luis Orsi, uno de los organizadores del torneo. "Es muy destacable esta intención de la UAR de federalizar el torneo, ya que permitió que equipos como Roca Rugby participaran por primera vez. Quedan cosas para seguir perfeccionando, pero fue una gran edición. Se vieron un gran nivel de competencia y se preservó la integridad física de los jugadores", destacó Orsi.

El campeón de la Zona Ascenso fue Estudiantes de Paraná, mientras que Curne se llevó el premio Fair Play.


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