Martes 12 de Noviembre de 2019

19/10/2019

Los Pumas y Jaguares

ANALISIS

El fracaso de Los Pumas tiene un responsable

Crónica de un final anunciado. El entrenador Mario Ledesma improvisó constantemente en Japón. El peor Mundial de los argentinos desde 2003.
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CONDUCTOR A LA DERIVA. Mario Ledesma no supo transmitir su idea a sus dirigidos.

Tomás Gray
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Los Pumas cayeron ante Inglaterra 39-10 y deberán volverse a casa apenas termine la primera fase de esta Copa del Mundo de Japón. Será la primera vez que lo hacen desde Australia 2003. En Francia 2007 se subieron al podio como los "Pumas de Bronce". Por primera vez en su historia los argentinos llegaban a semifinales y se metían entre los cuatro mejores de un Mundial.

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En Nueva Zelanda 2011 Los Pumas cayeron en cuartos de final ante los anftriones, los poderosos All Blacks y luego campeones. Pero dejaron una muy buena impresión llegando a mantenerse a tiro de la hazaña durante 65 minutos.

En Inglaterra 2015 Los Pumas ratificaron sus intenciones de meterse entre los mejores y fueron otra vez semifinalistas. Querdaron cuartos.

En este Japón 2019 se esperaba más, porque estos Pumas llegaban a la Copa con más experiencia y roce internacional, con siete años de Rugby Championship compitiendo con los mejores equipos del mundo (Nueva Zelanda, Sudáfrica y Australia), y cuatro temporadas en el Súper Rugby como Jaguares. Incluso, en la última edición, los Jaguares fueron finalistas. Eso hacía soñar con un buen Mundial. Pero no, todo fue al revés de lo esperado, de lo soñado. Los Pumas chocaron con una dura realidad, de la mano de su conductor Mario Ledesma, el gran responsable de este "fracaso" del equipo argentino en su paso por Japón.

Se puede perder, está en las opciones, pero no de la manera que hicieron estos Pumas, jugando un muy mal primer tiempo ante Francia y un pésimo segundo tiempo ante Tonga (a pesar del triunfo), y un dubitativo y desorientado encuentro ante Inglaterra, donde se falló en muchos aspectos (formaciones, control, defensa, tackle, reposicionamiento, entre otros).

Se podrá responsabilizar a Lavanini por la roja. Quizás hubiera sido diferente quince contra quince. Quizás. Pero la realidad fue durísima. Este es el nivel actual de Los Pumas. Y la culpa no es de los jugadores. Son los que entran a la cancha, es verdad, pero ejecutando un libreto diseñado por un entrenador o "Head Coach". 

A nuestro humilde entender, este fracaso de Los Pumas tiene nombre y apellido: Mario Ledesma. Cometió muchos errores y su soberbia hizo que el árbol le tape el bosque, que no los vea, ni siquiera los corrija. Porque este equipo nos pareció producto de una improvisación constante. Nunca tuvo un quince ideal. Y lo fue cambiando durante plena competencia.

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Primero dejó afuera a Juan Imhoff, sin dar muchas explicaciones. Así, uno de los mejores wines del mundo se quedaba fuera de la Copa. 

Luego dejó a otras grandes figuras del rugby europeo como el tercera línea Facundo Isa (inentendible) y a Santiago Cordero.

El wing tucumano Ramiro Moyano fue una de las grandes figuras que surgieron en los Jaguares y máximo tryman de la franquicia argentina. Lo puso en el debut y nunca más, ni siquiera en el banco.

Finalmente, en una decisión polémica, le quitó la titularidad al ex capitán Agustín Creevy y al apertura y goledor histólrico de Los Pumas y del Mundial de Inglaterra: Nicolás Sánchez. Es cierto que no venía cubriendo las expectativas, pero en una jugada arriesgada lo dejó fuera de los 23 y en su lugar puso un centro. Pura improvisación. 

Ah, y también desestimó la colaboración técnica de Gonzalo Quesada, tras su exitoo paso por Jaguares.

Careció de un plan de juego. La mayoría de los tries llegaron por la misma vía y fórmula, ganando la pelota en un line, maul y adentro. Y una pelota recuperada ante Tonga, al igual que contra Inglaterra. No hubo variantes en el juego ofensivo y mucho menos dinámica en su juego.

Y decimos que la culpa no es del todo de los jugadores (su parte tienen, claro que si, son los que entran a la cancha), porque estos mismos hombres jugaron de manera distinta en el Súper Rugby y con mucha confianza, algo se que perdió en esta copa. Y aquí también es responsabilidad del conductor, en unir al grupo y en generarles confianza. Los protagonistas la necesitaban. El conductor no se las dio. Y lo que es peor, en cada conferencia de prensa nunca hizo autocrítica y les trasladó la responsabilidad a sus jugadores, con frases como "parece que perdieron la confianza", o "cada uno está por lo que aporta", o "hay jugadores que ya van cumpliendo su ciclo y tienen que darle el lugar a los más jóvenes". Desafortunadas en pleno Mundial.

Esta fue la crónica de un final anunciado. Jugadores que brillaron durante la temporada jugaron muy por debajo de su nivel en Japón. Para analizarlo. Los errores se pagan caro. Y aquí se los cometió. El entrenador debe hacerse responsable él mismo de este fracaso mundialista. Porque así debe ser. Como hombre de rugby. Como hombre.


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